María Magdalena: ¿Por qué Jesús le pidió no tocarlo cuando se le presentó tras su resurrección?
María Magdalena o María de Magdala, a veces confundida con otra María, la hermana de Lázaro y Marta; a veces confundida con la mujer adúltera a la que Jesús salvó de la lapidación o con la que se echa a sus pies en casa de Simón, es una santa a la que últimamente la industria de la difamación ha utilizado para sus fines económicos. Dejando esto a un lado, María Magdalena es aquella de la que Jesús expulsó siete demonios[Mc 16,9][Lc 8,2] y la misma mujer que ocupa el primer lugar entre aquellas que acompañan a Jesús -quizás de ahí la calumnia mediática-. María Magdalena es un personaje principal de la pasión y muerte de Jesucristo, que está al pie de la cruz en su crucifixión. Es de hecho, la persona que se adelanta a Pedro y Juan en ir al sepulcro en la mañana de la Pascua, y la primera a la que Jesús se aparece resucitado. Ella no lo reconoce y lo confunde con el hortelano... es un pasaje un tanto misterioso cuando no se comprende la estructura gramatical del texto original en griego. Leemos en el cap. 20 del evangelio de Juan cómo el primer día de la semana fue María al sepulcro y lo vio abierto; echa a correr y va a donde Pedro y Juan: -"se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde le han puesto" ; todos juntos van a confirmarlo. Ellos se van a buscarlo, pero María Magdalena se queda allí llorando; ahora se suma a su dolor la pérdida del cuerpo que cree profanado: Si no estaba allí, sería que ¡alguien lo habría robado! Cuenta el Evangelio que en su dolor, se inclina hacia el sepulcro y ve dentro a dos ángeles sentados que le preguntan por que llora; al volverse, se encuentra de frente a Jesús pero sus lágrimas no le dejan ver, hasta que El la llama por su nombre: 16 Jesús le dice: «María.» Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» - que quiere decir: «Maestro» -.17 Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.» 18 Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras. [Jn 20, 16-18]
Para poder comprender el sentido de esta expresión es necesario recurrir al griego, idioma en que fue escrito el evangelio, y escudriñar la estructura gramatical original; en griego no se lee “no me toques” sino “no me toques más” o más bien, “no me retengas” (μη μoυ απτoυ, mè mou haptou) Por eso quizás una mejor interpretación sería: “No me retengas, que yo aún no he subido al Padre y tu debes apresurarte a anunciar mi resurrección a los apóstoles.” Es como si le dijera. “María, cuando esté con mi Padre arriba en el cielo y estés allí, podrás abrazarme todo el tiempo que quieras, pero ahora debes apurarte y decir a mis hermanos “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.” No sabemos cuánto tiempo María permaneció abrazada a Jesús, pero por lo visto daba la impresión que no quería perderlo nunca más. |
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